Retos que están en la agenda de los inversores en 2026 – El diario andino
En lo que va del año, los mercados financieros han registrado avances significativos, a pesar de un entorno internacional que aún está marcado por tensiones geopolíticas y ajustes en la política económica global. La inflación continúa disminuyendo –aunque a un ritmo más moderado– y, aunque se pronostica una desaceleración, las condiciones económicas siguen siendo lo suficientemente favorables para sostener el crecimiento de las ganancias y financiar nuevas inversiones.
En este contexto, Jean Pierre Fournier, vicepresidente de inversiones de AFP Integra, cree que el escenario actual requiere una visión estratégica y prudente. «La economía global incorpora cambios políticos y geopolíticos recientes. Sin embargo, cuando todo parece ir bien, entonces necesitamos ser más disciplinados en la evaluación de riesgos», dijo.
El desempeño del mercado en las primeras semanas de 2026 se concentró en activos asociados a cobertura y diversificación. Los metales preciosos, como el oro y la plata, muestran un aumento significativo, al igual que el petróleo. Las acciones de los mercados emergentes también destacan, aunque con diferencias significativas entre países: si bien China ha tenido un desempeño más moderado, otros mercados emergentes han experimentado retornos significativamente más sólidos.
Para el ejecutivo, los inversores se enfrentan hoy a tres retos principales: gestionar la diversificación ante las persistentes tensiones geopolíticas, evitar que la especulación con determinados activos genere episodios de volatilidad que afecten a la confianza y evaluar con mayor precisión la eficacia de las inversiones en tecnología, especialmente en el desarrollo de software. «Cuando todo parece ir bien es cuando debemos ser más disciplinados en nuestro análisis de riesgos», comentó.
En este escenario, América Latina vuelve a posicionarse como un punto de interés. El ciclo electoral en varios países de la región abre una ventana de oportunidades, pero también plantea interrogantes sobre la posibilidad de atraer inversiones de calidad. En el caso de Perú, la brecha de infraestructura supera los 80 mil millones de dólares, lo que representa un enorme potencial de crecimiento si se cumplen las condiciones adecuadas.
«Un inversor financiero necesita reglas claras y estabilidad en el tiempo. No basta con estructurar proyectos, es importante garantizar que las condiciones no cambien repentinamente y que haya seguridad jurídica para restablecer la confianza», subrayó. Si bien existen esfuerzos técnicos para promover iniciativas de infraestructura, su materialización depende de la voluntad política y la previsibilidad institucional.
Fournier destacó que el contexto local requiere responsabilidad colectiva. En medio de la toma de posesión de un nuevo presidente, las próximas elecciones presentan una oportunidad para redefinir su rumbo. «Tenemos vientos externos relativamente favorables. Está en nuestras manos crear estabilidad y construir un entorno que permita dirigir la inversión a sectores clave como la tecnología, la salud, la defensa y las infraestructuras», añadió.
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