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Las ausencias de Putin tras las crisis de Venezuela e Irán: ¿paranoia por su seguridad? – El diario andino

Las ausencias de Putin tras las crisis de Venezuela e Irán: ¿paranoia por su seguridad?

 – El diario andino

Según expertos y artículos de prensa independientes, Putin ha estado ausente de la vida pública durante largos periodos en los últimos meses y ha evitado celebrar reuniones en el Kremlin. Este año, además, no hubo actos públicos por el duodécimo aniversario de la anexión de la península ucraniana de Crimea el pasado 18 de marzo. No es que el gobernante ruso haya desaparecido, pero ha preferido mensajes grabados o videoconferencias. Excepto, tal vez, cuando haya recibido a un líder njero.

El analista español Román Ortiz, experto en seguridad internacional, explica que las medidas de precaución en torno a Putin no son nuevas -durante la pandemia de COVID-19 estuvo aislado durante mucho tiempo-, pero es innegable que la capacidad militar que han demostrado EE.UU. y Ucrania son motivos de preocupación.

El entonces Líder Supremo de Irán, el ayatolá Ali Jamenei, recibe al presidente ruso Vladimir Putin en Teherán, el 19 de julio de 2022. (Foto de KHAMENEI.IR/AFP).

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«Putin siempre ha sido alguien ordinariamente cuidadoso con su seguridad personal. Ahora bien, la capacidad que ha demostrado Ucrania para operar dentro de Rusia, incluido Moscú, y la efectividad de EE.UU. en operaciones quirúrgicas que han eliminado al líder iraní y previamente han permitido capturar a Maduro pueden haber aumentado el nivel de preocupación de Putin, aunque no es algo radicalmente diferente a lo que ha sucedido antes», dice a El Comercio.

Dejando a un lado la pandemia, Putin suele mantener un perfil bajo cuando ocurren eventos inesperados o complejos, dentro y fuera de Rusia. Uno de ellos fue la insurrección del Grupo Wagner en junio de 2023, un episodio humillante para el presidente. Incluso antes de eso, la guerra en Ucrania obligó a tomar medidas de precaución y hoy las guerras en curso, especialmente en el Medio Oriente, presentan a Putin desafíos más complicados.

“The New York Times” señala que lo ocurrido en Venezuela e Irán es una prueba de que el auge de sensores y cámaras, sumado a la inteligencia artificial, han transformado la capacidad de los servicios de inteligencia estadounidenses para rastrear a jefes de Estado njeros. En diálogo con ese medio, Paul Kolbe, exjefe de la estación de la CIA en Moscú al inicio del gobierno de Putin, afirma que esa es la razón por la que el líder ruso «está tan paranoico con su ubicación» y se desplaza con frecuencia entre sus numerosas residencias, aunque aclara que la opción de que el líder ruso se convierta en objetivo de Washington es remota.

En realidad, Ortiz explica que Putin tiene más miedo de ser víctima de un golpe de Estado que intente sacarlo del poder. «Además de las capacidades militares de otros países, hay un problema que tiene que ver con la opacidad del sistema ruso, ya que Putin se rodea de un liderazgo que le dice sólo lo que quiere escuchar. Esta falta de información alimenta aún más sus temores, porque hace muy complejo evaluar la situación real de seguridad en la que se encuentra. Hay un alto nivel de incertidumbre, lo que facilita que estas paranoias se alimenten», añade.

El presidente ruso Vladimir Putin encabeza una reunión con miembros del gobierno por videoconferencia en Moscú el 21 de enero de 2026. (Foto: Vyacheslav PROKOFYEV / AFP).

/ VYACHESLAV PROKOFIEV

La presión es mayor ahora que el caos rodea a Irán, que no sólo era su socio estratégico más importante después de China, sino que también era parte clave de la red rusa para evadir las sanciones. «Si la República Islámica colapsa, Putin pierde un nodo fundamental en la arquitectura de interdependencia autoritaria que ha construido durante años. El eje, tal como él lo construyó, se está fracturando», afirmó al medio ucraniano «The Kyiv Independent» Nicolás Chkhaidze, investigador del Centro Topchubashov, con sede en Bakú (Azerbaiyán).

En medio de un acalorado contexto geopolítico, Putin ha optado por la cautela. Aunque él y su gobierno han condenado las recientes acciones de Estados Unidos e Israel, su tono no ha sido el esperado para una potencia que ve a sus aliados derrotados por un rival histórico. De hecho, el presidente ruso se ha mantenido al margen y ha tenido cuidado de no enfadar a Washington mientras buscaba un resultado favorable en Ucrania, donde el fin del conflicto aún no está a la vista.

«Putin es consciente de que tiene una capacidad de intervención limitada y su interés supremo es ganar la guerra en Ucrania. Una victoria que, por otra parte, no creo que esté cercana. Entonces lo que intenta es mantener una posición retórica de condena, pero sin medidas concretas de apoyo a países con los que colabora desde hace mucho tiempo», considera Ortiz.

Hay otras razones por las que Putin puede estar observando con cautela lo que sucede en Irán. Como explica Ortiz, el conflicto es una oportunidad estratégica para Putin en dos sentidos. Por un lado, porque la dislocación de los mercados energéticos está contribuyendo a dar más valor a las exportaciones petroleras rusas. Y por otro lado, porque evidentemente está canalizando recursos de Estados Unidos hacia Irán, lo que puede reducir el apoyo a Ucrania.

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Redactor Andino