Carol Núñez Vélez: “En época electoral los niveles de ansiedad e incertidumbre crecen significativamente” – El diario andino

El escenario electoral no sólo activa debates políticos, sino también intensas emociones entre los ciudadanos. En un contexto marcado por la preocupación por la inseguridad y el sentimiento de inestabilidad social, muchas personas experimentan altos niveles de ansiedad que afectan su percepción del presente y del futuro. La incertidumbre prolongada puede generar una sensación de falta de control que impacta en el bienestar emocional y en la forma en que los ciudadanos procesan la información pública.
Desde la psicología se advierte que cuando el miedo se establece como emoción dominante, las personas tienden a interpretar la realidad desde una lógica de riesgo constante. La exposición a una situación de violencia, crisis o conflicto político puede reforzar estados de alerta, preocupación y saturación informativa, generando un clima emocional que trasciende el nivel individual y se instala en el nivel social.
Para la psicóloga Carol Núñez Vélez, los procesos electorales pueden convertirse en un factor de estrés adicional al sumarse a preocupaciones previas relacionadas con la seguridad, la economía o la estabilidad. En este escenario, el comunicador también señala que los ciudadanos no sólo evalúan propuestas, sino que también buscan certezas que reduzcan la sensación de incertidumbre. Comprender cómo influyen las emociones en este proceso permite analizar con mayor profundidad el impacto psicológico que el contexto político puede tener en la vida cotidiana de los votantes.
Carol Núñez Vélez
En los últimos meses ha habido un aumento de la ansiedad relacionada con la situación del país. ¿Qué factores psicológicos explican por qué los procesos electorales generan este tipo de malestar emocional?
Los procesos electorales tienden a elevar los niveles de ansiedad porque colocan a las personas en escenarios inciertos que pueden afectar aspectos centrales de la vida cotidiana, como la economía, la seguridad o la estabilidad social. Cuando el contexto ya está marcado por preocupaciones previas, el proceso electoral funciona como un amplificador de miedos. En psicología, la incertidumbre sostenida genera una sensación de pérdida de control, lo que aumenta los pensamientos anticipatorios negativos y los estados constantes de alerta.
¿Se trata de una ansiedad temporal o puede dejar efectos más duraderos en la población?
Puede ser temporal en algunas personas, pero cuando la sensación de inestabilidad se prolonga en el tiempo puede consolidarse como un estado emocional persistente, afectando la toma de decisiones, la percepción del riesgo y el bienestar general.
¿Cómo influye el miedo a la inseguridad ciudadana en la forma en que las personas viven el proceso electoral?
La inseguridad genera una percepción de amenaza constante, que activa mecanismos de defensa psicológica como la hipervigilancia o la desconfianza. Cuando este miedo se combina con discursos públicos que enfatizan el riesgo o la crisis, las personas pueden experimentar una mayor sensación de vulnerabilidad. Esto afecta su estado emocional y también la forma en que procesan la información política.
¿Se podría decir que el miedo influye en la forma en que las personas evalúan el futuro?
Sí, el miedo tiende a reducir la capacidad de evaluar escenarios de forma equilibrada. Las personas suelen priorizar opciones que perciben como más seguras o que prometen mayor estabilidad, incluso si no hay certeza de que esa estabilidad se materialice.
¿Qué efectos psicológicos puede generar un contexto electoral percibido como incierto o polarizado?
La polarización genera tensión emocional porque divide las percepciones de la realidad y puede provocar conflictos interpersonales. Muchas personas sienten que deben tomar una posición sobre temas complejos sin tener información suficiente o confiable.
Desde la psicología, ¿cómo influyen las emociones en la toma de decisiones en un proceso electoral?
Las decisiones no son completamente racionales; Están profundamente influenciados por las emociones. El miedo, la esperanza o la frustración pueden guiar la forma en que las personas interpretan la información disponible. Cuando la ansiedad es alta, las personas pueden buscar certezas rápidas o simplificar la complejidad del contexto para reducir el malestar. Las emociones son una parte natural del proceso de decisión. Lo importante es reconocer su influencia para intentar equilibrarla con el análisis crítico y la búsqueda de información fiable.
¿Qué sucede con la salud mental de las personas después de las elecciones, especialmente cuando el resultado no coincide con sus expectativas?
Puede aparecer frustración, decepción o preocupación por el futuro. En algunos casos, se experimenta una sensación de incertidumbre prolongada, especialmente cuando las expectativas eran muy altas.
¿Existe el riesgo de que la frustración se traduzca en apatía política?
Sí, cuando las personas sienten que su participación no genera cambios, pueden desarrollar desinterés o desconexión del proceso político, lo que también tiene implicaciones para la futura participación ciudadana.
Ilustración: Giovanni Tazza
¿Qué recomendaciones psicológicas pueden ayudar a las personas a gestionar la ansiedad en un contexto electoral?
Es aconsejable regular el consumo de información, priorizando fuentes fiables y evitando la sobreexposición a contenidos alarmistas. También es útil mantener rutinas que brinden estabilidad emocional, como actividades físicas, espacios para la conversación y hábitos de descanso adecuados.
¿Hablar de política puede ser positivo o negativo para la salud emocional?
Puede ser positivo si se hace en espacios de respeto y escucha. El problema surge cuando la conversación se convierte en una confrontación constante, lo que aumenta el estrés.
Desde tu experiencia profesional, ¿cómo puede la sociedad fortalecer su salud mental ante la incertidumbre política?
La resiliencia social se fortalece cuando existen espacios de diálogo, educación emocional y acceso a información clara. Los ciudadanos necesitan sentir que tienen herramientas para comprender la realidad sin sentirse abrumados por ella. Promover el pensamiento crítico y el bienestar emocional es clave para afrontar cualquier escenario político.


