April 11, 2026

Office Address

123/A, Miranda City Likaoli
Prikano, Dope

Phone Number

+0989 7876 9865 9

+(090) 8765 86543 85

Ciencia y Técnología

Hemos convertido WhatsApp en un «chupete emocional». Y la ciencia advierte que nos está volviendo más frágiles – El diario andino

Hemos convertido WhatsApp en un «chupete emocional». Y la ciencia advierte que nos está volviendo más frágiles

 – El diario andino

Un mensaje enviado, un doble. controlar Azul y, de repente, silencio. En ese lapso de tiempo, que puede durar minutos o días, el estómago se encoge. La reacción inmediata de muchos es instintiva: desbloquear la pantalla del teléfono inteligentesumergirse en las redes sociales, enviar mensajes en bucle en busca de consuelo. Hemos convertido nuestros dispositivos en un “chupete emocional” para calmar la ansiedad del “no saber”.

En una era donde la hiperconexión nos promete respuestas instantáneas, la ciencia y la psicología lanzan una advertencia clara: nuestra incapacidad para tolerar la incertidumbre nos vuelve cada vez más frágiles.

El cerebro ante el caos. Para entender lo que nos sucede, tenemos que mirar nuestra biología. Como explica la psicóloga Regina López RiegoNuestro cerebro está diseñado evolutivamente para buscar patrones y darle sentido a todo lo que nos rodea. «Esto fue clave para nuestra supervivencia como especie: identificar amenazas y anticipar peligros», afirma. Sin embargo, en el mundo actual, esa necesidad de certeza se traduce en sufrimiento constante.

El problema es que vivimos en un universo regido por la entropía. Del equipo de Psicología Nalu recuerda queSegún la teoría del caos y la termodinámica, los sistemas tienden al desorden. «El futuro es incierto y, de una manera u otra, lo afrontamos lo mejor que podemos», explican. Cuando los cambios amenazan, el miedo ocupa un lugar central y nos alerta de un posible peligro.

Para mitigar ese miedo recurrimos a un parche: el control. Sin embargo, es una trampa. El cerebro procesa los síntomas de la ansiedad de la misma manera que los relaciona con la incertidumbre, liberando grandes cantidades de noradrenalina que afectan a nuestro sistema nervioso. Cuanto más intentamos atar el futuro, más malestar generamos.

La trampa de pensar demasiado. Cuando la mente no tiene datos, los inventa. La psicóloga Marta Valle En su blog explica ese pensar demasiado no como una falta de inteligencia, sino como un mecanismo de protección fallido nacido del miedo al error y la baja tolerancia a la incertidumbre. Se manifiesta de dos maneras: reflexionando sobre el pasado o preocupándose anticipadamente por el futuro. “Piensas que si lo piensas lo suficiente evitarás un problema”, detalla, pero el resultado final es parálisis, insomnio y desconexión del presente.

Expertos de los Servicios de Salud Mental de Harvard (CAMHS) Tienen un nombre para este fenómeno: «viaje en el tiempo tóxico». La Dra. Rue Wilson, psicóloga de esta institución, describe cómo tratamos de sentirnos en control imaginando diferentes resultados. «Nos quedamos atrapados rumiando, abrumados por ‘qué pasaría si’ y desconectados del presente, que es donde realmente tenemos mayor certeza».

Alimenta a un monstruo más grande. Este bucle termina en lo que la psicóloga Laura Marín define como trastorno de ansiedad generalizada (TAG)donde la preocupación es constante y alimentada por la sobreestimación de los riesgos.

Marín lo ilustra con un ejemplo claro: dos mujeres, Alicia y Brenda, se someten a un examen médico. Mientras Alicia pregunta lo necesario y continúa con su vida diaria, Brenda busca información compulsivamente en Internet y necesita que su pareja la tranquilice continuamente. Se trata de la llamada «búsqueda de reaseguros». Revisar el correo electrónico, posponer decisiones o pedir opiniones constantemente son estrategias que dan un falso alivio a corto plazo, pero que a la larga nos hacen incapaces de tolerar la más mínima duda.

El móvil como vía de escape. La necesidad de escapar de la incertidumbre ha encontrado en teléfonos inteligentes tu mejor aliado, pero con un alto coste para la salud mental. Una investigación rigurosa respalda esta afirmación. en un par de estudios publicados en la revista científica Ciencia directa (dirigido por Jon D. Elhai y colegas en 2017), se demostró mediante revisiones sistemáticas que la gravedad de la depresión y la ansiedad están fuertemente relacionadas con el uso problemático del teléfono móvil.

Uno de los hallazgos más reveladores de la investigación de Elhai diferencia entre uso «social» del teléfono (mensajería, redes) y uso «procesal» (consumo de noticias, entretenimiento, voluta pasivo). El estudio encontró que la ansiedad está mucho más relacionada con el uso de procesos que con el uso social. Es decir, las personas con ansiedad utilizan las funciones no sociales de sus dispositivos como mecanismo de evitación (como fatalidadollando o consumo adictivo de noticias) para evitar afrontar el estrés, siendo este «uso de proceso» el puente directo a la adicción al móvil.

De hecho, la Dra. Leigh W. Jerome advierte precisamente sobre este hábito. Ante el caos global, desplazamiento fatal No nos prepara para el futuro, pero «puede provocar dolores de cabeza, tensión muscular, presión arterial alta y dificultad para dormir». Leon Garber, consejero de salud mental, añade una reflexión vital sobre la evitación compulsiva de la duda: «La evitación, en sí misma, no es negativa (…) pero imagina cuántas oportunidades perdidas de crecimiento o conexión, con el tiempo, se suman a una relación perdida». Garber señala que incluso la terapia tiene un límite si el paciente sólo busca respuestas definitivas. «Tenemos que aprender a vivir con la incertidumbre. Fundamentalmente, tenemos que aprender a vivir», afirma.

La trampa del mundo hiperconectado. El deseo de certezas no sólo afecta al individuo, sino que moldea nuestra sociedad. Un análisis publicado en La conversaciónnorte nos recuerda queSegún la pirámide de Maslow, la seguridad es una necesidad primordial. Sin embargo, la obsesión por eliminar todos los riesgos tiene un lado oscuro.

«Hay deseos que no deben satisfacerse y el de la seguridad radical es un deseo que nunca puede ni debe satisfacerse», subraya el artículo. Intentar controlarlo todo, ya sea a través de algoritmos, cámaras de vigilancia o la cesión de libertades, nos despoja de nuestra humanidad y nos lleva a la servidumbre voluntaria. En lugar de delegar el control a la tecnología para evitar el pánico, los expertos abogan por una «pedagogía de la responsabilidad», apelando a los valores de Kant y Rousseau, donde asumimos que el riesgo cero no existe.

Cómo habitar el vacío. Como la incertidumbre es inevitable, la solución no es encontrar todas las respuestas, sino cambiar nuestra relación con las preguntas. Según instituciones como Harvard CAMHS y diverso profesionales de la psicologíaHay cuatro claves para navegar por lo incontrolable:

  • Concéntrate en lo que controlas: desafía la ilusión de certeza absoluta. Si pierde su trabajo, no puede controlar cuándo lo contratarán, pero puede controlar cuántos currículums envía. La acción real mata la rumia.
  • Entrenar la tolerancia: Psicóloga Laura Marín aconseja exponerse dudar para romper el bucle ansioso. Limitar la consulta del correo electrónico a dos veces al día o tomar decisiones sencillas sin pedir la opinión de otras personas. Al principio resulta incómodo, pero la ansiedad acaba remitiendo.
  • Utilizar el cuerpo como ancla: Para salir de la espiral de pensamientos debemos validar la emoción (“es normal sentir ansiedad”) y utilizar el sistema parasimpático a nuestro favor. Dar un paseo consciente prestando atención a estímulos físicos reales nos devuelve al presente.
  • Respire y observe: «respiración de caja» (inhale contando 4, sostenga en 4, exhale en 6). Como complemento, la psicóloga Regina López Riego propone una aceptación activa: visualiza la incertidumbre como «una nube flotante» o los pensamientos como «hojas en un río». Obsérvalos, déjalos pasar y no los juzgues.

La libertad de no saber. Al final, aceptar lo incierto no es resignarse ni vivir sin una red de seguridad. Es comprender que nuestra mente no es una bola de cristal y que utilizar pantallas como anestesia sólo debilita nuestra resiliencia.

Vivir con equilibrio en 2026 requiere un acto de rebelión: colgar el teléfono y abrazar el silencio entre la pregunta y la respuesta. No podemos prepararnos para todos los escenarios posibles porque la vida es demasiado aleatoria. La verdadera fortaleza no está en tener el mapa de lo que está por venir, sino en la confianza de que sabremos caminar por el terreno, sea cual sea.

Imagen | freepik

| La Danza de San Vito no fue el único delirio colectivo de la antigüedad. Bienvenidos a «creer que tienes un culo de cristal»

About Author

Redactor Andino