A 20 años de Dolly todavía no hemos clonado humanos, pero detener el envejecimiento es factible: Crossover 1×32 – El diario andino
En el verano de 1996, un laboratorio escocés logró un avance que alteraría para siempre nuestra comprensión de la genética y provocaría intensos debates sobre la ética y la las posibilidades de la clonación.
Ese día nació Dolly, el primer mamífero clonado a partir de una célula somática adulta. Este hito, logrado por investigadores del Instituto Roslin, abrió una nueva era en la ingeniería genética y derribó la creencia de que sólo las células embrionarias poseen el potencial para el desarrollo completo de un nuevo individuo.
Desde entonces se ha debatido sobre la posibilidad de clonar seres humanos, pero no lo hemos hecho y no parece que lo hagamos nunca. De eso y de muchas cosas más nos habla esta semana Serezade, bióloga molecular, investigadora y comunicadora científica.
Pero también discutimos con ella otro tema fascinante: cómo los últimos avances parecen estar logrando algo largamente buscado: envejecimiento lento.
Hay mucho tejido que cortar aquí y, por ejemplo, el medio ambiente, la cultura y los hábitos dan forma a nuestro ADN. Pero también existen riesgos, la ética y la privacidad genética entrelazados. Y todo esto plantea una pregunta clave: ¿tiene sentido ser inmortal?
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