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Ciencia y Técnología

bienvenido a pajitas conectadas – El diario andino

bienvenido a pajitas conectadas

 – El diario andino

Imagina que acabas de comprar un juguete sexual y estás a punto de utilizarlo por primera vez. Te costó más de 100 euros, pero querías darte un capricho. Abres la caja, empiezas a leer las instrucciones y ves que tiene una app para controlarlo. Bueno, bueno. Lo instalas y luego Comienza a bombardearte con permisos: ubicación, teléfono, fotos… ¿Es realmente necesario?

Es hora de admitir que los dispositivos conectados se han ido un poco de las manos. Hay muchos dispositivos en los que tiene todo el sentido poder controlarlos de forma remota, pero hay otros en los que a mí me parece totalmente innecesario, como por ejemplo un vibrador.

pajitas conectadas

Lelo, Satisfyer, We-Vibe… muchas marcas de juguetes sexuales tienen sus apps. La función principal es poder controlarlos desde el móvil y jugar en pareja (o en grupo) aunque estén a distancia. Si cada persona tiene un juguete, se pueden sincronizar entre sí y poder controlar el del otro. Algunas marcas como Nosotros-Vibe o Satisfyer incluso ofrecen la opción de realizar videollamadas desde la propia app.

Hay una aplicación llamada joyhub que lleva el sexo a distancia a otro nivel. Es casi como una red social donde hay una lista de amigos y puedes crear salas de chat para disfrutar en grupo. Y en el siguiente nivel tenemos Control remoto Lovenseque tiene una opción para conectarte con extraños para que puedan controlar tu juguete y «explorar lo desconocido».

Lovense tiene «Ruleta de Control», para conectarse con extraños.

La mayoría de las aplicaciones te dan la opción de establecer patrones de vibración personalizados, pero algunas van más allá y tienen funciones como sincronizar la vibración con la música. Y ojo porque Satisfyer tiene un modo llamado Meditaciones de alto contacto que es básicamente como un Meditación guiada mientras te das placer. Una de sus meditaciones se llama Lullavulva Deep Sleep. Sin comentarios.

Permisos y privacidad

Evidentemente todas estas funciones extra hacen que las apps necesiten acceder a muchas funciones de nuestro teléfono, que es lo que comentaba al principio del post. Bajo estas líneas podéis ver un ejemplo de todo lo que nos pide la app We-Vibe, una de las que más funciones tiene y, por tanto, que más permisos piden.

Uno de los permisos que siempre piden estas apps es la ubicación, pero hay un motivo. Tal como dice Lelo en la descripción de su aplicación en Play Store: Desde Android 6.0, Google obliga a todos los dispositivos Bluetooth a tener también acceso a la ubicación. También tiene sentido acceder a la cámara y al micrófono si tienen función de videollamada, o al almacenamiento si permite tomar y guardar fotografías.

Pero aunque todo tiene una explicación, todavía están datos muy sensibles. Las apps saben cuánto usamos el juguete, con qué intensidad, con quién lo usamos si conectamos con más usuarios e incluso pueden saber dónde estamos. Siempre es importante comprobar si alguna app recoge datos y con qué finalidad, pero en el caso de una app de este tipo aún más.

En Play Store los datos que se recogen aparecen en el apartado ‘Seguridad de los datos’. Esto es lo que recoge cada app:

  • Satisfactorio: Recopilan información sobre registros de errores y «actividad en la aplicación» con fines estadísticos.
  • lelo– Recopila registros de errores, ID del dispositivo, nombre y correo electrónico.
  • Nosotros-Vibe: fotos, aunque dice que es una característica opcional.
  • Lovense: registros de fallos, fotos y vídeos (opcional), actividad en la aplicación (opcional), nombre y dirección de correo electrónico.
  • joyhub: no recopila datos.

ellos cuentan en este informe de Wired, que la mayoría de las apps recopilan información a modo de estudio de mercado; Por ejemplo, si detectan que la gente utiliza más un tipo de vibración, podrán diseñar futuros juguetes teniendo esto en cuenta. Sin embargo, se produce robo de datos y como decíamos, esta información es muy sensible.

Hasta donde sabemos, no ha habido ninguna violación de seguridad relacionada con ninguna de estas aplicaciones, pero hay un caso llamativo de hace unos años. Lo protagonizó el fabricante Svakom en su lanzamiento. un vibrador con una cámara en la punta. No juzgamos los gustos de las personas, el problema era que La contraseña que protegía el WiFi del juguete era «88888888» Y también estaba en el manual del juguete. Un desastre.

Volvemos a la pregunta del principio: ¿son necesarias tantas funciones en un juguete sexual? Para la mayoría de las personas, probablemente no lo sean, pero quizás para casos muy específicos de relaciones a distancia tenga sentido.

Además, hay que entender dos cosas: por un lado, la mayoría de juguetes que funcionan con estas apps Cuestan más de 100 euros. y hay que darles un valor añadido más allá del “mira, vibra”. Por otro lado, los juguetes sexuales han salido de su escondite, sobre todo con el boom de los Satisfyer y la competencia es dura. Tienes que diferenciarte.

Imagen | Anna Shvets, Pexels

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Redactor Andino