de 164 euros en Ucrania a 4.789 euros en Suiza – El diario andino

Hay algo que llama poderosamente la atención cuando el salario mínimo en todos los países europeos: la diferencia entre uno y otro no es una grieta, es un abismo.
Dos trabajadores del mismo continente y trabajando el mismo día pueden acabar el mes con una nómina ni siquiera parecida. los datos de Eurostat sobre el salario mínimo en 2026 lo confirman.
el portal Capitalista visual ha recogido estos datos y los ha representado en un mapa en el que se puede comparar de un vistazo el Salario Mínimo Interprofesional de cada país de Europa, registrando la variedad salarial (y económica) del continente.
¿Qué es el salario mínimo y por qué es importante?
El salario mínimo es la remuneración más baja establecida por ley que un empleador puede pagar legalmente a sus trabajadores. De esta forma, se garantiza a los empleados un nivel de vida digno y se evitan situaciones de explotación laboral. Según la Autoridad Laboral Europea (EURES), este salario mínimo también contribuye a reducir la desigualdad económico y contribuye al consumo interno de los países, ya que los trabajadores peor pagados tienden a gastar una mayor proporción de sus ingresos.
No todos los países establecen este salario mínimo igual. Austria, Dinamarca, Finlandia, Italia y Suecia no tienen un salario mínimo legal y dejan esta negociación en manos de sindicatos y empresas a través de convenios colectivos.
suizo Tampoco tiene un umbral federal. y cada cantón negocia su propio salario mínimo. Por ejemplo, el salario mínimo en Ginebra en 2024 era de 24,59 francos la hora, lo que equivale a unos 4.640 euros al mes, pero el alquiler en Ginebra oscila entre 1.580 y 2.630 euros y el seguro médico obligatorio supera los 370 euros por adulto. Esto significa que una parte considerable del salario desaparece en gastos fijos, mientras que en otros países europeos cubrir estos gastos fijos sería mucho más asequible.
Comparar cifras de salario mínimo entre países sin tener en cuenta el costo de vida puede llevar a conclusiones engañosas. Un salario de 1.139 euros en Polonia equivale, en términos de poder adquisitivo, a más de 1.800 euros en países con un coste de vida más elevado como Alemania o Francia.
Los que más ganan: Europa occidental a la vanguardia
Dentro de la Unión Europea, Luxemburgo lidera la tabla con un salario mínimo de 2.704 euros mensuales, seguido de Irlanda con 2.391 euros, Alemania con 2.343 euros y Países Bajos con un SMI de 2.295 euros.
Si nos fijamos en los vecinos continentales que no forman parte de la UE, el salario mínimo en Reino Unido se aplica por rangos de edad, por lo que los mayores de 21 años ganan 12,71 libras por hora (el equivalente a unos 15,20 euros). Esto implica que su salario mínimo sería de unos 2.279 euros al mes por una jornada laboral estándar de 37,5 horas semanales.
Europa del Este por debajo del promedio
El salarios mínimos más bajos Se dan en la mitad oriental de Europa, siendo Bulgaria el país de la UE con el SMI más bajo con 551 euros al mes, seguido de Hungría con 727 euros, Letonia con un SMI de 740 euros y Rumanía con 797 euros.
La diferencia entre Luxemburgo y Bulgaria es abismal, con una brecha salarial entre ambos países que supera los 2.150 euros, en dos países con la misma moneda y el mismo mercado único.
Fuera del bloque comunitario, Ucrania establece el récord del continente con sólo 164 euros al mes según los datos de Eurostat, lo que significa que un trabajador con salario mínimo en Luxemburgo gana más de 16 veces más al mes que uno en Ucrania.
España: el SMI como termómetro de los bajos salarios
En España, la última subida del SMI se aplicó en febrero de 2026, quedando con un salario bruto de 1.221 euros mensuales en 14 pagas (1.424,50 euros brutos en 12 pagas). Ese salario coloca España en décimo lugar de la tabla, justo por detrás de los 1.802 euros de Francia y por delante de los 1.278 euros de Eslovenia.
España ha sido uno de los países que más ha aumentado este salario mínimo, pasando de los 735 euros de 2018 a los 1.381 euros que tenía en 2025, tal y como reflejan las estadísticas de Eurostat.
El problema de fondo en España es que el SMI se ha convertido en el salario más habitual, de modo que lejos de ser un suelo excepcional para empleos menos cualificados, actúa como el salario habitual de sectores enteros. Las estadísticas salariales reflejan que las últimas subidas del SMI han servido para hacer subir los salarios más bajos, creando una pirámide salarial con una base excesivamente amplia y tramos intermedios que no han subido al mismo ritmo.
En | Encontrar trabajo siempre había sido una buena forma de salir de la pobreza: en España ya no es así
Imagen | VisualCapitalista


