El agua del Tajo se quedará en Castilla-La Mancha. Así que Alicante y Murcia ya tienen un plan B: montar desaladoras – El diario andino
La gestión del agua en el Levante español no es sólo una cuestión de ingeniería, sino una batalla política y territorial que se libra en cada hectómetro cúbico. Mientras los embalses de la cabecera del Tajo fluctúan y las reglas del juego cambian en las oficinas de MadridLa Cuenca del Segura intenta blindar su supervivencia a través de la tecnología. Con el Traslado Tajo-Segura en el foco regulatorioEl Gobierno se ha visto obligado a acelerar su «plan B»: convertir el agua del mar en el pulmón de la agricultura europea.
Luz verde a los anteproyectos. La Confederación Hidrográfica del Segura (CHS) ya tiene sobre la mesa el diseño de las dos desaladoras que prometen dar un respiro al Plan Cuenca. Mario Urrea, al frente de la organización, ha firmado los contratos para la redacción de los anteproyectos de unas obras que costarán 1,34 millones de euros sólo en la fase técnica.
Sin embargo, el plan ya chocó con la realidad política local. Según medios localesLa ubicación exacta de la planta prevista para el margen izquierdo (zona de Torrevieja) es un punto de fricción: el Ayuntamiento de Torrevieja y la Generalitat Valenciana ya han manifestado un «rechazo frontal» a la posibilidad de que la nueva planta se instale en dicho término municipal. Para evitar este shock prematuro, la CHS se refiere genéricamente al «alrededor del embalse de La Pedrera», aunque técnicamente lo más viable sería localizarlo junto a la planta existente en Torrevieja, muy cerca del mar.
El rompecabezas de los números. El objetivo es alcanzar criterios de garantía de agua, pero los detalles revelan una notable confusión en el alcance del plan. Mientras que el Gobierno inicialmente señaló a una planta de 100 hm3 para la zona de Torrevieja, el pliego de condiciones actual reduce esa cifra a la mitad, situándola en 50 hm3. Sin embargo, la planificación sugiere que, sumando las capacidades de ambas instalaciones, se podrían aportar al sistema hasta 150 hm3 anuales.
La distribución quirúrgica de este recurso no convencional se estructurará de la siguiente manera:
- Desaladora de Margen Derecha (Águilas): Producirá 50 hm3 anuales. De ellos, 33,5 hm3 se destinarán a aliviar masas subterráneas sobreexplotadas como el Alto Guadalentín y Mazarrón, mientras que 16,5 hm3 reforzarán el suministro directo en Lorca, Totana y zonas de Almería.
- Desaladora de Margen Izquierda (Torrevieja): Con una producción prevista de hasta 100 hm3 (según el horizonte del plan de cuenca), destinará 58,5 hm3 a paliar el desabastecimiento del Campo de Cartagena y Alicante (Albatera, San Isidro), además de dedicar 41,5 hm3 a la recuperación de acuíferos como Cabo Roig.
Un plan dividido bajo el estigma de la energía. el proyecto Se ha dividido en dos lotes estratégicos. con un plazo inicial de ejecución de 12 meses para su redacción. El solar de la margen derecha ha sido adjudicado a la empresa Typsa por 674.575 euros, con el mandato de estudiar su conexión con la desaladora existente en Águilas. Por su parte, el lote del margen izquierdo ha sido adjudicado a Ayesa Ingeniería por 669.286 euros, con la misión de conectar la infraestructura con el embalse de La Pedrera para distribuir agua a través de los canales post-trasvase.
Un aspecto crítico es la sostenibilidad. Ambos anteproyectos deberán incluir necesariamente el diseño de plantas solares fotovoltaicas para reducir el elevado coste eléctrico de la desalación. Sin embargo, este punto suscita escepticismo: como recuerda la prensa localEl Gobierno aún no ha logrado materializar en 2024 la planta solar de la actual desaladora de Torrevieja por falta de ubicación.
El factor tiempo: un obstáculo insalvable. Pese a la firma de estos contratos, la solución no será inmediata. El Ministerio calcula que estas desaladoras tardarán entre cinco y seis años en estar operativas, dado que tras la redacción del anteproyecto llega una fase compleja de tramitación ambiental, información pública y posibles expropiaciones.
Para los regantes, este calendario es «inasequible». Se encuentran atrapados en una abrazadera temporal; Si bien el cambio climático y las nuevas reglas de transferencia imponen recortes hoy, la alternativa prometida no llegará, en el mejor de los casos, hasta principios de la próxima década.
¿Paz del agua o tregua temporal? La apuesta por la desalación es el eje central de la estrategia del Ministerio para la Transición Ecológica para cerrar la brecha hídrica del Segura. Sin embargo, con las reglas de transferencia a punto de cambiar y una ejecución de obras que se proyecta en la próxima década, las nuevas desaladoras nacen en un clima de incertidumbre técnica y política. La firma de Mario Urrea pone el papel sobre la mesa, pero el agua —y la paz territorial— todavía parecen estar muy lejos en el horizonte.
Imagen | CHS Segura
| Tras las lluvias, comienza la batalla entre comunidades: el Tajo se llena y la cuenca del Segura ya reclama su agua


