El mágico segundo lugar, por Juan Paredes Castro | elecciones 2026 | carrera electoral | candidatos presidenciales | mal menor | voto en contra | INSPECCIÓN – El diario andino
En la disputa por el poder en Perú, quien vaya primero en carrera electoral no quiere un segundo, el que ocupa la presidencia no quiere un vicepresidente y el responsable no quiere un opositor porque la intolerancia es la base del sistema político. Esto conduce a errores y contradicciones flagrantes que, en una atmósfera de polarización política continua, se transfieren luego al ejecutivo y al parlamento, haciendo imposible el debate y el entendimiento básicos entre la mayoría y las minorías y, en última instancia, el país ingobernable, como hemos visto en los últimos diez años con la sucesión de siete presidencias.
Si su estrategia de confrontación contra Odebrecht y Dina Boluarte alguna vez le sirvió a Rafael López Aliaga, en la situación actual, cuando es un fuerte candidato presidencial, podría hacerle más daño que bien frente a oponentes con quienes puede crecer discutiendo racionalmente sus planes de gobierno en lugar de detenerse a hundirse, tratando de llevarlos a su gatillo verbal.
Y aquí la gestión táctica y estratégica ocupa el segundo lugar en las encuestas, conteniendo el hechizo antielectoral y los males menores, convirtiéndola, para quienes llegan allí, en una oportunidad codiciada, sospechosa y peligrosa al mismo tiempo. Suponiendo que López Aliaga siga primero en las encuestas, ¿a quién querría en segundo lugar? Si no fueran candidatos con fuertes asociaciones nacionales como Keiko Fujimori o César Acuña, ¿preferiría otros que pudieran explotar en su contra el encanto mismo del anti-voto y del mal menor?
Por primera vez en 15 años, Keiko Fujimori no lidera las elecciones presidenciales, aunque no parece ser su estrategia haber quedado en segundo lugar. ¿Fue la fortaleza inicial de López Aliaga la que la empujó hasta ahí o son los demonios de la política que quieren verla enfrentarse al antívoto y menos maligno, pero desde una posición distinta, quizás más adecuada para ella?
Las estrategias de campaña deben alejarse de la guerra sucia y la violencia verbal y acercarse más bien a una confrontación civilizada de ideas y propuestas, como las que presentaron el domingo en el espacio de análisis y debate los periodistas Omar Mariluz («Cuarto Poder»), Augusto Álvarez Rodrich y Juan Carlos Tafur («Confrontados») en «América Televisiont» y «Treebrandt». recientemente de Milagros Leiva en «Siempre a las 8» (canal de YouTube ), y como los elogiados por Phillip Butters en Panamericana y Beto Ortiz en Willax. Cuantas más razones se cruzan, menos puños se cruzan.
Dejemos atrás el hechizo antielectoral y menos malo y la vieja y mala costumbre de que el primero en las encuestas intenta destruir al segundo (porque podría hacerlo peor), que el presidente electo ve en su vicepresidente el fantasma del cargo vacante y el titular intenta gobernar sin oposición. Las poderosas ambiciones de un presidente no sirven de nada sin una tolerancia democrática igualmente fuerte que las sostenga.


