Elecciones 2026: ¡Más de 20 candidatos fueron condenados por no transparentar la financiación en campañas anteriores! ¡JNE! ¡ONPE! Informe de Financiamiento del Tratado de Libre Comercio | POLÍTICA – El diario andino



Una revisión de los dos últimos procesos electorales anticipa el escenario opaco que podría enfrentarse en el actual proceso electoral. En 2020, el 36,78% de los candidatos al Congreso no presentaron sus declaraciones electorales en la única presentación obligatoria; y en 2021, el 24,87% no lo hizo en la primera entrega y el 33,17% en la segunda entrega.
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También hay una falta de transparencia en la presentación de informes por parte de los candidatos. Sólo en el proceso electoral de 2021 los candidatos que declararon no recibir ningún sole para su campaña electoral superaron el 30%, tanto en la primera como en la segunda cuota.
Si sumamos a los que declararon haber hecho su campaña electoral con cero soles y a los que no presentaron informes, tenemos que no hubo verdadera transparencia en cuanto al financiamiento en más del 50% de los candidatos al Congreso.
Deudas pendientes
Existe un proceso de sanción para los candidatos que no presentan sus declaraciones electorales, pero los antecedentes muestran que la mayoría opta por no pagar las multas impuestas. información oficial sobre ONPEobtenida por este diario, muestra que de los 398 candidatos que recibieron condenas penales en las elecciones de 2020, solo a 34 se les condonó el pago de las multas. Del proceso electoral de 2021, sólo 29 de los 266 fueron sancionados por pagar.
El problema de los infractores se ve mejor cuando se comparan las cantidades. Los 364 infractores de 2020 que no han pagado acumulan una deuda superior a S/ 14 millones; mientras que 266 infractores en 2021 acumulan deudas por más de S/ 4,5 millones. En total, a la ONPE aún le falta recaudar casi S/19 millones.
Entre los declarantes morosos, el departamento de investigación ha descubierto al menos 22 casos de candidatos que se han reinscrito como candidatos en el actual ciclo electoral de 2026.
La lista incluye nombres como el de Jorge Morante, el actual legislador de Somos Perú que aspira a la reelección como senador por Loreto. Morante, quien obtuvo una banca en 2021 con Fuerza Popular, fue multado por la ONPE en 2022 con una multa de más de S/ 30 mil. El legislador apeló basándose en leyes promulgadas por el actual Congreso, y en 2025 logró que la multa se redujera a menos de la mitad.
Sumado a esto, el legislador Morante solicitó una infracción concedida por la ONPE el 14 de enero, donde paga una multa de S/ 14 mil en 25 cuotas -menos de S/ 600- hasta inicios de 2027. Consultado al respecto, Morante culpó a su “jefe de campaña” de no realizar él mismo el trámite porque no pudo haberlo hecho. discapacidad. visualmente.
Isaac Humala, padre del expresidente Ollanta Humala, quien aspira al Senado con Juntos por el Perú, también aparece en la lista de delincuentes que quieren postularse nuevamente. En 2022, el patriarca Humala recibió una multa de más de 40 mil S/, la cual fue recalculada un año después. Aunque logró una reducción, Humala Núñez protestó y el caso fue llevado ante la Comisión Nacional Electoral.
Los partidos de izquierda son los que recogen la mayor cantidad de casos en esta categoría de candidatos que no han transparente sus ingresos en campañas anteriores. Juntos por el Perú registra tres casos al igual que Venceremos y Ahora Nación suma dos casos más. En Ahora Nación, Carlo Magno Salcedo se mostró sorprendido y aseguró que no tenía obligación de presentar un informe de financiamiento en 2021 porque renunció a su candidatura.
Otro rostro conocido en la lista es Juan Sheput, quien dijo que pagó su multa, pero culpó al partido que nominó de no presentar su informe en 2020. «Las multas de la ONPE me parecen excesivas y ofensivas», dijo.
En Podemos, Roger Najar, exlegislador vinculado al gobierno de Pedro Castillo, se postula a pesar de haber sido multado con más de S/15.000 por no presentar su informe electoral de 2021.
El congresista Jorge Morante logró recalcular y dividir la deuda que adeuda por no presentar su informe de ingresos y gastos para la campaña electoral 2021. Ahora busca la reelección en el Senado por Loreto.
riesgo
José Tello, exministro de Justicia, indicó que la ONPE no tenía la capacidad logística para monitorear a los candidatos al Congreso. «Si bien se trata de lograr la trazabilidad de los ingresos, otro problema real viene con los costos de campaña que pueden asignarse a una serie de productos y servicios donde la trazabilidad de los costos no es fácil», explicó.
Como ejemplo de complejidad, Tello presentó un caso: «un candidato encarga 10.000 postores y reporta sólo 1.000, lo que plantea la pregunta: ¿cómo se detecta esta situación en el terreno?».
Silvia Guevara, abogada especialista en materia electoral, mencionó que el dinero proveniente de actividades ilícitas siempre prefiere la entrega física del dinero. «Además de esto, los bancos privados han puesto restricciones y barreras, incluso a organizaciones políticas, en la apertura de cuentas por temor a la Unidad de Inteligencia Financiera», dijo. Para Guevara llevar un control de las donaciones en especie es clave, pero la situación se complica para la ONPE porque tenemos el triple de solicitantes.
Ambos coincidieron en que el mayor peligro es la entrada de dinero proveniente de las economías ilegales o del sector informal. «Estrictamente hablando, ambas fuentes pueden entrar en una campaña electoral sin mayores problemas. Es muy difícil controlar el gasto de campaña», dijo Tello.
OPINIÓN
PELIGRO REAL
por José Manuel Villalobos CEO de la consultora #DatoElectoral Perú
En las elecciones de abril, el dinero volverá a ser un actor silencioso pero decisivo. No se trata sólo de cuánto cuesta una campaña, sino de quiénes son los que la financian y cuáles son sus intereses. En un país donde grandes sectores de la economía operan de manera informal –y otros de manera ilegal– el riesgo de que estos sectores busquen representación política es un peligro real.
Hoy la ONPE cuenta con un marco regulatorio más exigente y herramientas técnicas que no existían hace unos años. Sin embargo, la pregunta incómoda sigue siendo la misma: ¿su capacidad operativa es suficiente para gestionar miles de candidaturas al Congreso, contribuciones dispares, servicios evaluados «a ojo» e informes recibidos cuando la campaña ya ha terminado? La retrospección es útil pero no previene el daño.
El problema no es sólo de gestión, sino también de motivación. Campañas cada vez más personalizadas, con partidos débiles, presionan a los candidatos para que se financien como puedan y cuando puedan. Ahí es donde encuentra su lugar el dinero opaco: pequeñas cantidades, muchos participantes, familiares, intermediarios, favores que no aparecen en ningún informe.
Hablar de financiación política no es una discusión técnica ni reservada a expertos. Es un debate democrático básico. Sin reglas claras, una supervisión efectiva y sanciones creíbles, existe el riesgo no sólo de que entre dinero mal habido, sino también de que la política reaccione ante quienes lo financian con ese dinero. Y cuando eso sucede, la factura la paga siempre el ciudadano.


