Luego de una semana de reuniones con las bancadas, el panorama para el gabinete liderado por Denisse Miralles no era alentador. Algunas clases rechazaron su invitación al diálogo, otras promovieron la interacción o pidieron un cambio de ministros a cambio de sus votos, y ni siquiera los cambios en el Ministerio de Salud y Essalud lograron liberarlo, sino que por el contrario, expusieron más evidencias de la influencia de la Alianza para el Progreso (APP) en el gobierno.
Este último punto –el impacto de APP– fue el mayor problema de Miralles. Desde su designación como titular del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), fue identificada como una cuota del mencionado partido por ser cercana a José Salardi, actual jefe del programa de gobierno del candidato presidencial César Acuña.
Su ascenso del MEF a la presidencia del Consejo de Ministros fue leído como una confirmación de la influencia de Acuña en el poder. El mismo partido APP pidió al presidente José María Balcázar -en una declaración pública- mantener a Miralles y otros ministros. El pedido fue cumplido -según algunos testimonios, con creces- por el gobierno, lo que provocó la salida de Hernando de Soto del gabinete.
Durante las siguientes semanas, surgieron más pruebas del poder del APP en el aparato oficial alrededor de la Casa de Gobierno. Este Diario reveló las visitas del nuevo jefe de Essalud a diputados de APP y otros vínculos. Posteriormente, Willax y el programa «Cuarto Poder» hicieron públicos más datos y hasta un contrato, en Essalud, mostrando la conexión entre el grupo ganador y el entorno de Brunella Horna, nuera de César Acuña.
Toda esta situación puso al APP en una encrucijada: o dio un voto de confianza para apoyar al gobierno con su gabinete o rechazó la confianza para intentar ahorrar influencia negativa en la campaña electoral de su candidato presidencial. Todo hace pensar que el partido de Acuña optó por esto último, dejando en el aire a Miralles, lo que abrió la puerta a que Balcázar decidiera cambiarlo y llevar a cabo una reorganización de la división ministerial, para asegurar votos para la próxima inversión, que incluso podría concretarse después de las elecciones.
La inestabilidad que enfrenta el país tiene características de APP. La caída de Miralles es un factor más en esta implementación de cuotas ministeriales, y ahí es donde APP siempre gozó mucho. El gobierno parece haber entendido la necesidad de desterrar todo rastro de influencia del partido de Acuña, aunque esto va más allá de Essalud: se extiende a otros actores clave como la ANIN. Sin embargo, significa que ha otorgado cuotas hasta el 28 de julio a otros partidos que tengan igual o mayor interés en utilizar los ministerios para su propio beneficio. Es una carrera en la que cada partido/banco saca el máximo partido antes de dejar el poder.
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