Los más conectados de la historia son también los que más sienten la soledad – El diario andino

Tendemos a imaginar la soledad como un aislamiento total: una habitación vacía y un teléfono que no suena. Ver a una persona rodeada de gente y con una vida social activa parece que no puede sentir la soledad, pero la realidad es muy distinta en España, donde los estudios indican que nunca hemos estado tan conectados y al mismo tiempo tan solo. Y los jóvenes son los más afectados.
El problema en España. Un estudio reciente publicado en PLOS One acaba de nombrar un fenómeno que define a la Generación Z y a los millennials más jóvenes: la ambivalencia social. Y no es que a los más jóvenes de nuestra sociedad les falten amigos o planes que hacer en el día a día, pero sí demuestra que la cantidad de interacciones sociales no garantiza un bienestar emocional óptimo. Tener decenas de ‘me gusta’ en una publicación en Instagram no significa estar acompañado.
Algo que los datos del informe realizado por SoledadES en España lo ha confirmado, ya que sus conclusiones indican que estamos viviendo una epidemia silenciosa donde el 69% de los jóvenes reconoce haberse sentido solo. Y todo ello sin importar la cantidad de seguidores en redes sociales o amigos que tenga a su lado en el día a día.
Cambio de concepto. Durante décadas, la sociología asumió que la soledad era simplemente la falta de contacto social que se observaba en personas que no salían ni interactuaban con nadie. De esta forma, la ecuación parecía bastante sencilla: cuantos más amigos tienes, menos soledad tienes.
Pero este ya no es el caso, ya que se ha observado en adultos de entre 18 y 29 años. Aquí se ha visto que las personas que tienen una alta conexión social van acompañadas de un sentimiento simultáneo de soledad.
Los más afectados. el estudionoble «Solitario y conectado en la edad adulta emergente»señala que este ambivalencia social Ocurre especialmente en momentos de transición vital. Los adultos jóvenes atraviesan un período de inestabilidad, como cambiar de residencia para ir a estudiar, ingresar al mercado laboral o finalizar sus estudios.
Esto sólo rompe las redes de apoyo, por ejemplo perdiendo el contacto con los amigos que hacen en la universidad o la necesidad de tener que conocer gente nueva en el trabajo. Por eso la conclusión es bastante clara: tener una agenda social completa no protege contra sentimientos de aislamiento si las interacciones carecen de profundidad o si el joven siente que no encaja en el entorno que ha cambiado.
Radiografía en España. Él «Estudio sobre juventud y soledad no deseada en España»promovido por el Observatorio Estatal de la Soledad No Deseada (SoledadES) de la Fundación ONCE, nos aporta información que hace saltar nuestras alarmas.
En este caso señalan que El 25,5% de los jóvenes españoles entre 16 y 29 años afirma sentirse sola en la actualidad. Pero si se amplía el enfoque, casi 7 de cada 10 jóvenes se sienten solos ahora o se han sentido así en algún momento recientemente.
Su duración. En este informe quizás lo más importante no sea la cantidad, sino la duración, ya que este sentimiento se está cronificando en los jóvenes de nuestro país. Según los datos, tres de cada cuatro jóvenes que sufren esta soledad llevan más de un año en esta situación. Pero casi la mitad todavía siente Así desde hace más de tres años.. Algo que supera por completo la fase crítica de la adolescencia.
Porque. Entre los motivos que intentan justificar esta sensación, el que más peso gana es la inestabilidad. Esto es algo que se puede ver en aquellos cambios de ambiente por estudios o trabajo que nos obligan a entablar nuevas relaciones, rompiendo los vínculos originales donde había mayor confianza.
En España esto se ve agravado por factores socioeconómicos. La dificultad de la emancipación, la precariedad laboral y la incertidumbre sobre el futuro dificultan la creación vínculos de calidad, que son los que verdaderamente combaten la soledad, a diferencia de la mera “cantidad” de interacciones sociales.
Y aquí destaca que no es importante tener una gran cantidad de amigos, sino que aunque sean pocos, sean de calidad. Y esta es la cualidad que a veces falta para poder ser 100% transparente con las demás personas que no nos haga sentir tan solos por no poder expresar nuestras inquietudes y guardárnoslas para nosotros mismos.
Imágenes | Mert Uner Şahin Sezer Dinçer
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