Mi trono para chaufa – El diario andino
El que mucho habla hace poco, dice el refrán popular, y ese parece ser el caso del presidente José Jerí, quien en su afán de ser incluido en cada imagen y en cada acción realizada, termina «haciendo mucho», pero logrando muy poco. A mayor exposición, más demanda.
El respetado presidente, ese que sale con una cámara de madrugada mientras adopta cachorros, prefirió la oscuridad y esconderse tras una capucha para visitar al empresario chino Zhihua Yang en el chifa Xin Yan el viernes 26 de diciembre pasadas las 22.00 horas. ¿No sabe el presidente «millennial» que hoy en día no hay lugar donde una cámara no parezca registrar cada movimiento?
Ojo, si el presidente tiene la tentación de huir de palacio, porque le gustaba el chaufa con fideos fritos o el pato pekinés, entonces tiene todo el derecho a optar por el chifa con tarta de la fortuna incluida. Pero, desgraciadamente, ese no sería el caso.
Resulta que Zhihua Yang no es sólo un empresario chino con quien Jerí quiere coordinar actividades para celebrar el Día de la Amistad Perú-China. Según información oficial, Yang es propietario de Hidroeléctrica América SAC y Tengda Cerámica SAC, esta última ubicada en el Valle de Villacurí, en Ica. Lo que se dice es que fue Nicanor Boluarte quien se habría hecho un buen oficio entre ellos para que en septiembre del año pasado se aprobara el cambio de zonificación del Valle de Ica.
Y lo más preocupante sería que la fábrica de cerámica ubicada en una zona agrícola exportadora buscaría la aprobación del Ministerio de la Producción para regularizar la operación que había sido instalada sin permisos legales y sin estudio de impacto ambiental.
Con esta información la sospecha es válida. ¿Cuál fue el propósito de la reunión secreta entre Zhihua Yang y el presidente José Jerí? Este no fue el primer encuentro entre ambos. Ya se habían visto antes en el salón de gobierno.
La respuesta de Jerí no ha aclarado la situación y ahora deberá responder ante la comisión de control parlamentario. Y desde Perú Libre dejan sonar los tambores de las vacantes.
«Es verdad, admito el error. [de] que no fue en el momento adecuado porque tenemos un tufillo del expresidente. Ese es el error que admito. Son cosas diferentes. La verdad es que no soy Pedro Castillo ni profesor. Soy abogado, conozco la ley, qué hacer y qué no hacer. Vuelvo a decir públicamente que reconozco los errores que no fueron apropiados porque han sido comparados como se comparan en esas circunstancias, pero quienes me conocen conocen mi poder en la comunicación en la calle, para estar afuera todo el tiempo”. Así reaccionó Jerí ante la inevitable comparación con las reuniones ilegales de Pedro Castillo en la casa del Corredor Sarratea en Breña.
Al menos admite el error y ya hay avances, pero aunque el presidente no lo quiera, el tema seguirá escalando hasta que establezca claramente el propósito de la reunión con el empresario chino. Necesitamos la verdad a toda velocidad.


