Progreso tecnológico y evolución de la ingeniería – El diario andino

Autor Mario Chong, Facultad de Produkan para la Innovación y Diseño de Ingeniería Up
En los últimos meses, hemos sido testigos de un progreso exponencial en el desarrollo tecnológico, especialmente con la extracción de varias herramientas inteligentes artificiales (IA) disponibles para todos. La velocidad que aparece estas innovaciones son irresistibles, pero no debemos sorprendernos: la historia de la humanidad siempre ha estado marcada por una búsqueda permanente para superar. Pasamos de la era de la piedra, el bronce y el hierro, a las sucesivas revoluciones industriales: mecanización, industrialización, edad de información y digitalización recientemente. Hoy estamos en una nueva fase que redefine a medida que producimos, aprendemos y trabajamos.
Las herramientas IA tienen la capacidad de procesar y regenerar información estructurada y no estructurada a una velocidad inimaginable hace solo una década. No se trata solo de tareas de automatización, sino de la transformación de la forma en que creamos conocimiento. Esta evolución establece preguntas de antecedentes: ¿Qué valor tiene capacitación formal, en colegios, institutos y universidades, frente al mundo para buscar, resolver, corrección o presente, parece estar «haciendo clic» lejos?
Lejos de la confiscación de la relevancia para la educación, este contexto nos lleva a la revaluación de las ciencias básicas: matemáticas, física, química, biología e ingeniería que los aplican en diferentes campos. De hecho, cuando alguien se milagros, con el apoyo de las mismas herramientas de IA, que son las ocupaciones más favorables, que se les ofrecerá un mayor rendimiento de la inversión educativa, convergiendo en esas disciplinas capaces de combinar bases sólidas con la capacidad de ajuste.
La ingeniería es un claro ejemplo. Más allá de las máquinas operativas o el software dominante, los ingenieros de hoy deben poder generar productos, servicios y procesos en un entorno creciente. Su papel no solo es técnico, sino también estratégico: analizar contextos, diseñar soluciones innovadoras y tomar decisiones basadas en el conocimiento renovado permanentemente.
Este desafío implica una transformación para el sector educativo. La capacitación de nuevos profesionales no puede limitarse a la transferencia de contenido; Debe centrarse en fomentar la capacidad de aprender continuamente, integrar varias disciplinas, usar herramientas tecnológicas de manera crítica y responsable y ética de ACT. La ética, especialmente se convierte en el sistema operativo necesario en un escenario en el que la tecnología progresa más rápido que los marcos regulatorios y donde el impacto de cualquier innovación tiene efectos sociales, económicos y ambientales.
Ingeniería, luego se convierte en un puente entre el progreso tecnológico y las necesidades de la sociedad. Los ingenieros deben ser creadores de diferentes entornos comerciales, integradores de conocimiento y agentes de innovación. Y aunque la IA y otras tecnologías emergentes marcarán el ritmo de las próximas décadas, serán profesionales con un conocimiento profundo y flexible que dan forma al futuro.
Nos enfrentamos a ocasiones históricas. Si la educación en ingeniería se está desarrollando a la misma velocidad que la tecnología, no solo tendremos expertos en competencia, sino también ciudadanos que son capaces de enfrentar dilemas éticos, económicos y sociales que trae este vertiginoso cambio. Porque, al final, lo que definirá la próxima fase de la humanidad no será solo tecnología, sino la forma en que sabemos cómo usarla para crear un futuro justo, sostenible e inclusivo.