Todo el mundo culpa a los fabricantes por la falta de memoria. Micron dice que el verdadero cuello de botella está en otra parte – El diario andino

Desde hace meses, la escasez de memoria se ha consolidado en el debate tecnológico como uno de esos fenómenos que no parecen necesitar demasiadas explicaciones. Si falta RAM y los precios suben, la conclusión inmediata es que alguien está privilegiando la IA y dejando de lado al consumidor. Esa idea ha resonado con fuerza, sobre todo después de decisiones visibles que han afectado al canal doméstico y han reforzado la sensación de abandono. Pero cuando analizamos cómo se fabrica y mantiene estable la memoria hoy en día, el diagnóstico se vuelve menos obvio: el cuello de botella no parece tan obvio como parece.
Una decisión controvertida. En este clima de sospecha generalizada, Micron se ha convertido en un objetivo preferido, compartido con otros grandes fabricantes, salvo por una decisión muy concreta y reciente: el anuncio del fin de los productos de consumo Crucial. La compañía anunció recientemente que dejará de vender RAM y almacenamiento bajo esa marca histórica, y se esperan envíos hasta febrero de 2026. Para muchos usuarios, esa medida se interpretó como un retiro directo del consumidor justo cuando la memoria escasea. Micron justificó esa decisión señalando que el crecimiento impulsado por la IA en los centros de datos ha disparado la demanda y que la salida de Crucial busca mejorar el suministro y el soporte a sus clientes estratégicos en segmentos de mayor crecimiento.
El mercado ha cambiado de tamaño. Desde la perspectiva de Micron, el problema no es una renuncia al consumo, sino un cambio brusco en la escala del mercado. Christopher Moore, vicepresidente de marketing para clientes y negocios móviles, Dijo en una entrevista con Wccftech que la empresa siga teniendo una presencia relevante en PC y dispositivos móviles, al mismo tiempo que presta servicios a centros de datos. Lo que ha alterado el equilibrio es el crecimiento del negocio de los centros de datos, impulsado por la IA, que ha pasado de representar en torno al 30% del mercado a acercarse, según sus cifras, al 50% o incluso al 60%. Ese salto, defiende, ha dejado a toda la industria sin margen suficiente.
La variedad también crea escasez. Para Micron, el cuello de botella no es tanto la falta de fábricas sino el uso de las existentes. Moore explica que producir memoria no se trata de fabricar un único tipo de chip sin problemas, sino de cambiar entre múltiples densidades y configuraciones dependiendo de lo que pidan los clientes. Cada cambio, por ejemplo pasar de módulos de 12 GB a 16 GB o de 16 GB a 24 GB, obliga a reajustar las líneas y reduce el volumen total de salida. En un contexto de demanda vertiginosa, esta variedad, que antes era aceptable, se convierte en un freno directo a la producción.
Ante la tentación de pensar que nuevas fábricas solucionarán el problema, el fabricante pide paciencia. Moore explica que ampliar la capacidad de memoria no es un proceso inmediato, porque requiere no sólo construir instalaciones, sino equiparlas, validarlas y certificar cada producto con los clientes. La empresa colocó la primera piedra hace tres años en su planta ID1 en IdahoEstados Unidos, cuya entrada en funcionamiento está prevista para mediados de 2027. Aun así, advierte de que no habrá impacto significativo en la oferta hasta que se complete todo el proceso de calificación, que sitúa en 2028.
Crucial desapareció, el canal no. Moore asegura que, aunque Crucial ha desaparecido del escaparate del consumidor, la compañía sigue suministrando memoria a las principales marcas de PC y dispositivos móviles a través de canales menos visibles para el usuario final. Este canal OEM, en el que Micron suministra memoria directamente a integradores y fabricantes, concentra una parte muy relevante del mercado y acaba incorporándose a diseños y equipos comerciales. Desde su punto de vista, el consumidor sigue recibiendo memoria Micron, aunque ya no lo haga con una etiqueta reconocible.
Con este panorama, la falta de memoria deja de ser un problema de decisiones aisladas y se revela como el resultado de varias tensiones superpuestas. La demanda de centros de datos impulsada por la IA que ha cambiado la escala del mercado, los límites operativos de la producción y los largos plazos para ampliar la capacidad explican por qué la oferta seguirá siendo escasa durante años. Micron sitúa el horizonte de alivio no antes de 2028 y, hasta entonces, el consumidor vivirá con menos opciones y precios presionados. El cuello de botella, insiste la empresa, no está sólo en quién compra la memoria, sino también en cómo se fabrica.
Imágenes | Micrón
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