Un agujero negro supermasivo más viejo de lo esperado – El diario andino

Desde que el Telescopio Espacial James Webb abrió sus ojos infrarrojos al universo, lo cierto es que todo lo que hay más allá de nuestra atmósfera ha pasado de ser algo silencioso y desconocido a convertirse en un frenético rompecabezas para todos los astrofísicos. Su último descubrimiento apunta al agujero negro supermasivo más antiguo jamás detectado, algo que nos aporta más datos sobre el origen del universo.
Ha llegado para romper moldes. Este agujero negro se encuentra en la galaxia. GHZ2y su dato más relevante no es que esté realmente lejos, sino cuándo se formó. Las aproximaciones lo sitúan apenas 350 millones de años después del Big Bang. Algo que rompe los esquemas clásicos que utilizaban los expertos, ya que en teoría no habría habido tiempo suficiente para que un monstruo gravitacional de ese calibre creciera tanto.
Su descubrimiento. Como decimos, la protagonista de esta historia es la galaxia. GHZ2/VIDRIO-z12. Un descubrimiento que se ha realizado gracias a las observaciones de JWST y al radio observatorio ALMA en Chilelo que ha confirmado su ubicación a través de diferentes parámetros que la sitúan como la estructura más lejana y antigua jamás confirmada.
Pero lo que ha hecho saltar las alarmas no es sólo su distancia, sino también su composición, ya que se han detectado líneas de emisión de carbono ionizado de extrema intensidad.
Para entender la importancia de este hallazgo, hay que saber que ionizar el carbono a estos niveles requiere una gran cantidad de energía. Esto significa que estrellas más jóvenes y masivas tienen capacidad para hacerlo, pero no es suficiente para explicar la intensidad que se ha observado en esta galaxia. Esto significa que tienes que registrarte para un Núcleo Galáctico Activoes decir, un agujero negro supermasivo que está engullendo materia a un ritmo frenético.
El problema del tiempo. El estudio sugiere que este agujero negro tendría una masa enorme en comparación con la galaxia que lo alberga. Mientras que en el universo local (el nuestro) la relación entre la masa del agujero negro y la masa estelar de la galaxia ronda el 0,1%, en GHZ2 esta relación podría dispararse hasta 5%. Esto es algo que desafía las teorías de entrenamiento que actualmente están vigentes. se dividen en dos lados:
- Semillas de luz: los agujeros negros nacen de la muerte de las primeras estrellas y crecen poco a poco. El problema aquí es que 350 millones de años no son suficientes para alcanzar este tamaño.
- Semillas pesadas: enormes nubes de gas primordial se han colapsado en agujeros negros para formarlos, pero sin convertirse en estrella.
El hallazgo de GHZ2 apunta directamente a la segunda opción o a episodios de alimentación «super-Eddington» (comer más rápido de lo que teóricamente permite la presión de radiación).
Su importancia. Si finalmente se confirma este hallazgo, estaríamos ante el récord absoluto de agujero negro supermasivo activo. Hasta ahora, este récord se encontraba en la galaxia UHZ1 unos 470 millones de años después del Big Bang. Pero ahora GHZ2 nos hace retroceder más de 100 millones de años en el tiempo, acercándonos peligrosamente al momento mismo en que todo comenzó en nuestro universo.
Lo que realmente parece claro es que el universo en sus inicios no era un lugar aburrido ni lento. Fue una época dinámica, violenta y rápida donde las galaxias y los agujeros negros evolucionaron a una gran velocidad que ahora empezamos a comprender.
Imágenes | BoliviaInteligente
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