Windows 11 ya está en mil millones de dispositivos. Ha llegado antes que Windows 10, y eso dice más de lo que parece – El diario andino

Si tuviéramos que apostar por cuál de los dos sistemas operativos los usuarios quieren más, Windows 10 todavía tendría muchos números. No sólo porque fue un lanzamiento sólido, sino también porque llegó en el momento adecuado: en julio de 2015, con la misión de borrar el mal recuerdo que habían dejado Windows 8 y Windows 8.1. Durante años, Windows 10 fue el lugar cómodo, pero Microsoft lleva tiempo jugando a otro juego.
Windows 11 va bien, muy bien. No sólo crece, sino que lo hace a un ritmo que ya no deja lugar a demasiadas dudas.Según datos compartidos por Satya Nadella Durante la presentación de los resultados financieros de Microsoft (segundo trimestre fiscal), Windows 11 ha alcanzado el hito simbólico de los mil millones de usuarios, con un crecimiento interanual del 45%. Es un dato enorme por la cifra, pero más aún por lo que sugiere: que la migración por fin se está acelerando.
Una estrategia que ha funcionado. La lectura encaja con algo que venimos viendo desde hace tiempo: Microsoft ha pisado el acelerador para dar el salto a Windows 11. Y no siempre ha sido fácil. De hecho, hasta no hace mucho el consenso era otro. Cifras no oficiales de noviembre de 2024, cruzadas con datos históricos, describieron una adopción decepcionante y más lenta de lo esperado. Windows 11 parecía avanzar con dificultad, como si el público no pudiera encontrar razones suficientes para abandonar Windows 10. Pero el ritmo ha cambiado, y no precisamente un poco.
Llegando antes de Windows 10. La comparación deja un detalle particularmente llamativo: Windows 11 ha alcanzado los mil millones de usuarios antes que Windows 10. En números, Windows 11 necesitó 1.576 días (casi cuatro años y cinco meses) para alcanzar esa barrera, mientras que Windows 10 tardó 1.706 días (cuatro años, ocho meses y dos días). Aun así, vale la pena ponerlo en perspectiva: Microsoft se fijó un objetivo aún más agresivo con Windows 10, apuntando a que se instale en mil millones de dispositivos en sólo tres años.
Un objetivo que cambió. Ese plan era ambicioso, sí, pero también tenía letra pequeña. En su hoja de ruta, Microsoft planeaba añadir parte del ecosistema móvil como “instalaciones”: Windows Phone y Windows 10 Mobile. El problema es que ese futuro nunca llegó. El colapso de Windows Phone y la posterior cancelación del proyecto dejaron sin sentido ese enfoque, y Microsoft acabó ajustando las expectativas. De hecho, en abril de 2015 Terry MyersonEl entonces jefe de Windows, ya hablaba de “mil millones de dispositivos” en “dos o tres años” después del lanzamiento. Una formulación más elástica, menos rotunda y mucho más fácil de aterrizar cuando cambia de tabla.
Un hito en medio de desafíos. Porque el salto de Windows 10 a Windows 11 no es (ni ha sido) una transición fácil para todos. El primer muro es técnico: requisitos de hardware. Muchos equipos quedan fuera de la actualización oficial por no tener TPM 2.0 o un procesador compatible. Es decir, hay usuarios que se ven obligados a renovar sus equipos incluso cuando el suyo sigue funcionando de forma fiable.
El segundo obstáculo es más intangible, pero igualmente importante: la experiencia. Windows 11 llegó con cambios visibles respecto a Windows 10 (diseño, interfaz, organización) y también con una filosofía diferente, con más presencia de funciones potenciadas por inteligencia artificial. nuevas funciones que pueden llegar en cualquier momento y un modelo en constante evolución que no siempre juega a su favor. A esto se suma el ruido de siempre: una cadena de incidentes tras algunas actualizaciones recientes que han dado que hablar. Windows 11 es un sistema sólido, pero también en constante transformación, y eso tiene un coste.
Pese a todo, Windows 11 avanza. Tal vez sea pura inercia, tal vez por el fin del soporte de Windows 10, o tal vez porque el mercado de PC se está moviendo nuevamente. Lo relevante es que Windows 11 está ganando terreno a un ritmo que Microsoft puede leer como una victoria. Aunque, en el fondo, la industria ya ha cambiado lo suficiente como para que Windows deje de ser el rey dentro de la propia Microsoft. Hoy representa menos del 10% de los ingresos. del gigante de Redmond. La auténtica joya de la corona, y la gran apuesta estratégica, está en otra parte: Azure.
Imágenes | microsoft | Andrei Matveev
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