En Barajas hay una ermita barroca aislada en medio de una rotonda. La pregunta es ¿cómo diablos llegó allí? – El diario andino
A veces la historia nos deja matices de ironía tan fina que parecen obra del mejor de los guionistas. Sucede en Barajas. Ha estado allí durante más de tres siglos. una ermita barroca dedicado a Nuestra Señora de la Soledad, la casera del distrito. El paso del tiempo y el desarrollo de la zona, marcada por la proximidad del aeropuerto de Madrid, ha convertido el templo en un auténtico homenaje a eso mismo: la soledad. Después de todo, se encuentra aislado en medio de una rotonda.
La pregunta es… ¿Cómo diablos llegó ahí?
Un guiño a la historia. En cierto sentido la ermita Nuestra Señora de la Soledad es algo más que un pequeño templo barroco. Es también un recordatorio de un estilo y una filosofía de la arquitectura religiosa que brilló en su época y se desvaneció con el paso del tiempo. Así lo afirma el Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid, que recuerda en tu sitio web que el edificio formaba parte de «la red de ermitas, ermitas y humillaciones que salpicaban los caminos de Castilla» siglos atrás.
«Esta densa red de pequeñas piezas ha ido desapareciendo progresivamente, en función del crecimiento de las poblaciones vecinas y del declive del programa que proponían», COAM explica. «Sin embargo, algunas de estas piezas se han salvado del proceso, casi siempre por motivos más bien aleatorios, como su ubicación en puntos de poco interés especulativo o su relación con la memoria del lugar. Ambas ocurren en el caso de Nuestra Señora de la Soledad».

¿Pero cómo es el templo? Ermita barroca de mediados del siglo XVII formada por cuatro estructuras alineadas: un pórtico de acceso, la nave de los fieles, la cabecera y una casa adosada en la cabecera. «Todo ello compuesto con atención a una escala verdaderamente exquisita, cuya contención en planta refuerza el carácter ascendente del complejo.» explica la escuela, que se refiere al edificio como «un auténtico tratado de sabia arquitectura popular». En su interior destaca un retablo barroco con bustos de la Virgen, Jesús y Santa Rita.
Lo más curioso de la ermita, sin embargo, no es su estructura, ni su arquitectura interior ni las piezas de arte sacro que conserva. Ni siquiera su importancia como ejemplo del patrimonio religioso de la región. Si hay algo que llama la atención es su ubicación, algo que se puede apreciar con una simple mirada a Google Maps. En lugar de estar situada en lo alto de una montaña, un prado, una plaza o un pueblo, la ermita se sitúa dentro de un mirador, rodeada por un anillo de asfalto.
En realidad, estuvo allí antes de que el terreno se convirtiera en una rotonda.
Atrapado entre autos. Tu caso es tan peculiar que hace años que Madrilanea lo atendió y más recientemente le dedicó un informe El confidencial. Ambos explican que para entender la ubicación de la ermita hay que retroceder décadas, cuando el elevado tráfico en la carretera de Vicálvaro a Barajas llevó a las autoridades a pensar en formas de mejorar la vía. El problema es que había algo que obstaculizaba sus planes: el templo de Nuestra Señora de la Soledad.
Se puso sobre la mesa la posibilidad de derribar la ermita o incluso trasladarla, idea difícil de ejecutar teniendo en cuenta que estaba construida a base de ladrillo y mampostería. La presión vecinal consiguió que ambas propuestas fueran archivadas y el edificio permaneciera en su lugar, aunque al lado de la carretera.
¿Eso fue todo? No. En los años 90 el templo volvió a generar debate por estar ubicado en pleno proyecto de conectar Plaza de Castilla con el aeropuerto a través de la M-11. Una vez más, la ermita volvió a sobrevivir, pero a costa de quedar en una situación aún más peculiar: la solución que se puso sobre la mesa para evitar derribarla fue abrir un túnel bajo tierra.
Con el paso de los años, los antiguos muros del templo verían otro proyecto para mejorar la conexión de una zona que ha acabado marcada por el crecimiento de la capital y el tirón del aeropuerto de Madrid-Barajas, que hoy es punto de entrada, salida o tránsito de más de 60 millones de viajeros al año, además de miles de toneladas de mercancías. La ermita ha perdurado, pero no ha salido gratis: ahora está aislada en una rotonda, convertida en cruce de caminos.
Rompiendo la norma. El COAM admite que Barajas no es un caso común. «Hay que reconocer lo inusual que es saber compatibilizar la conservación de estos monumentos con el trazado de grandes infraestructuras como, en este caso, el acceso rápido al aeropuerto», señala la escuelapor lo que el templo es hoy «un monumento extraño», «prácticamente inútil para sus antiguos usos, aislado en la rotonda del cruce de la autovía y la avenida de Logroño».
La situación de la ermita dista en cualquier caso de ser la ideal. Y no sólo porque haya quedado «ajena» al pueblo, unida por un paso de cebra. Hay quienes advierten que, como otros monumentos históricos en situación similar, el templo está muy expuesto al tráfico rodado, con su carga de contaminación, humo y las vibraciones que genera el paso de coches, autobuses y camiones.
Imágenes | Google Earth y Wikipedia 1 y 2
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